20061018

Me gustan las mujeres que hablan solas (¿o será mejor decir que hablan para sí?) es algo más fuerte que ellas. De repente te las encuentras en un pasillo o en una calle y ahí está, de la nada: una frase suelta al aire. A veces es una suerte de recordatorio "no se te vaya a olvidar esto" otras veces es un comentario para si "ah qué buena rola" "qué rica ensalada" otras muy comunes son las groserías "pinche tacón ya se rompió". Me gustan sus soliloquios, me gusta ser testigo de sus monólogos. Me gustan más cuando se percatan de que las oigo y siguen hablando para si. Supongo que estas mujeres nunca se sienten del todo solas. O tal vez sí.


Me gustan los hombres que sonríen solos. Me gusta la belleza de sus gestos cuando caminan mirando a nada y de repente, como un accidente bellísimo, explota su rostro en una leve sonrisa. Los ojos se mueven un poco de izquierda a derecha, la cara también. La sonrisa es breve pero luminosa. He sido testigo de muy pocos de estos momentos, pero siempre me alegran el día. Me dejan pensando en el por qué de esa mueca, en el por qué de esa felicidad tan franca. Me dejan pensando que me gustan los hombres que sonríen solos y las mujeres que hablan para sí.