20081116

Tamps makes me happy









Tampico es un lugar extraño. Una no puede decir a ciencia cierta que le encanta, tampoco que le desagrada. Tiene un aura de muchos siglos aunque es un puerto relativamente joven. La plaza donde se instaló la Feria Naciona del Libro, en la que se presentó mi poemario Zona de Derrumbes, es un rinconsito medio kitch con un gran quiosco-pulpo rosa en el centro, hay también una estatua de El Terrestre, personaje célebre de Tampico que sufrío de gigantismo. A pocas cuadras existe un letrero antiguo de la cervecería Corona, que aunque maltrecho funciona puntual cada noche. Hay enredaderas verdísimas que salen de las paredes, cuelgan por el techo se entrelazan con los cables eléctricos agujas verdes en el cielo. Está por supuesto el mar del Golfo (que no conocí) y su laguna El Carpintero. Pero sin duda lo más entrañable del puerto fue estar con mi guero querido Jhon Pluecker, el Rey del Gang Bang Óscar David López y los perros de agua (dulce): Sara Uribe, Marco Huerta, el Cachorro Carlos Castillo y Liliana Blum (por momenticos). Un abrazo y mi gratitud a todos.



3 comentarios:

Marco Antonio Huerta dijo...

Fue un placer. Va el fortísimo abrazo de regreso.

Ginger dijo...

Por momenticos, pues, pero fue un gusto conocerte al fin.
No te perdiste de mucho con ese mar que no viste. Estoy segura de que regresarás y te hartarás los ojos de mar si eso es lo que quieres.

Un abrazote y una torta de la barda virtual,

La Blum

abril dijo...

jajajaja eso espero. Esas tortas de la barda no tienen igual!

saludos